domingo, 22 de marzo de 2015

NUEVA FORMA DE INTERVENCIÓN EN EL AULA

Este artículo está copiado íntegramente del sitio web: Justifica tu respuesta, espacio educativo para docentes, de Santiago Moll.

Consideramos que nos ofrece una forma diferente de plantearnos nuestra intervención en el aula usando una nueva metodología.

  • ¿Qué le pasa a un docente el primer minuto de clase? A propósito de la escucha activa.

                


Para explicar lo que le pasa a un docente al inicio de una clase me he servido de esta sencilla infografía que creo que me ayudará y te ayudará en el propósito de enseñarte cómo enfocar la escucha activa desde el primer minuto que estás dentro de un aula.
Como puedes observar en esta infografía, hay cuatro fases para la escucha activa. A continuación, iré explicando una a una en qué consisten.


Fase 1. 
  • Alumno: Acaba de finalizar una clase y uno de los alumnos tiene un problema personal, académico o de salud que quiere tratar contigo. Tú aún no has llegado al aula, pero este alumno te está esperando porque quiere explicarte su problema justo cuando entres, es decir, te está esperando ansiosamente. En ese momento el problema del alumno le ocupa completamente (círculo rojo).
  • Docente: Te dispones a entrar en el aula. Es posible que sea tu primera clase de la mañana, que acabes de llegar del centro, que acabes de salir de otra clase, que salgas de la sala de profesores, de una guardia o de una reunión. Aquí lo importante, o sí, no es dónde vengas, sino hacia dónde te diriges y en qué condiciones te diriges. Mientras vas a la clase del alumno y su problema, tienes en la cabeza preocupaciones muy diversas:
    • Asuntos personales
    • Asuntos profesionales
    • Asuntos relacionados con tu salud
    • Predisposición hacia el grupo (alumnos conflictivos, última hora de la mañana,…)
    • Material que necesitarás para dar la clase
    • Preparación mental de cómo enfocarás la clase (metodología).
En tu caso puedes observar que llegas a la clase con la cabeza completamente llena de asuntos, problemas, preocupaciones, miedos,… Así es como cruzas la puerta del aula. Acaba de empezar la fase 2.
2. Fase dos.
Aún no has cruzado la puerta que ya tienes delante al alumno que he citado anteriormente con su problema. Aún no has podido ni situarte, ni colocar tus cosas sobre tu mesa. Mientras tanto, el alumno te ha dicho que quiere hablar contigo, que es muy importante, que tiene un problema y que necesita contártelo en ese preciso momento, es decir, quiere compartir su gran problema contigo, pero ¿qué le pasa a tu cabeza? Efectivamente, lo has adivinado. Tu cabeza está complemantente llena de tus propios problemas. Está tan llena que no cabe ningún problema más y mucho menos un problema que no sea tuyo.

  • ¿Qué decisión es la que debes tomar como docente en ese momento? ¿De qué manera debes actuar?

En la infografía puedes observar la manera con que tu alumno invade tu mente y superpone su problema a los que tú ya tienes.
Fase 3. 
La fase 3 pasa exclusivamente por ti. De lo que se trata es de poder vaciar tu mente para que el problema del alumno pueda tener cabida. Cuando entras en un aula es fundamental hacerlo en cuerpo y alma. Si no eres capaz de dejar atrás los problemas con los que has entrado en el aula, difícilmente la clase te saldrá en condiciones. Una vez has vaciado tu mente para centrarte en dar la clase, es cuando viene lo más importante y es de qué manera podrás atender en el aula al alumno que tiene ese problema. Pues bien, aquí viene lo mejor. Sólo podrás atender a tu alumno si eres capaz de dejar de gestionar el aula para transformarla. ¿Cómo? No te asustes. Acaba de empezar la fase 4, la fase de la transformación del tiempo en el aula.

  • ¿Cómo dejar de gestionar el aula para transformarla?

Fase 4.
La distinción entre gestión transformación es esencial si quieres abordar el problema que le ha surgido a tu alumno. Y sólo podrás atenderlo de forma satisfactoria si eres capaz de transformar el tiempo que pasa en el aula. Déjame que te expique a continuación y de forma resumida la diferencia entre gestionar el aula y transformar el aula.
  • Gestionar el aula: Se gestiona el aula cuando se parte de un concepto más tradicional en el que la enseñanza es predominantemente magistral o unidireccional, es decir, el docente enseña y el alumno escucha. Si planteas esta forma de enseñar, te darás cuenta de algo muy sencillo y es que nunca tendrás tiempo para atender el problema del alumno porque siempre estás explicando a todos los alumnos al mismo tiempo.
Pero…
¿Y si les pidiera a mis alumnos que realizaran unos ejercicios? Así yo tendría la posibilidad como docente de hablar con el alumno que tenía el problema al inicio de la clase.
Personalmente, a mí esta solución no me convence. Y no me convence porque no transformas el tiempo, sino que sigues gestionándolo. ¿Por qué? Porque a los pocos segundos de empezar la actividad individual no sólo tienes el problema de ese alumno, sino tres o cuatros manos levantadas que piden que te acerques porque no entienden un determinado ejercicio.
  • Transformar el tiempo: Transformar el tiempo en el aula te permite disponer de un tiempo que puedes dedicar a atender las necesidades individuales de tus alumnos de una manera satisfactoria. Transformar el tiempo en el aula te permite dejar de enseñar conceptos para enseñar todo lo relativo a la inteligencia emocional, incluso puedes atender la diversidad que haya en el aula.
Pero..

  • ¿Cómo se consigue transformar el tiempo en un aula?
El tiempo transformado. Cómo enseñar sin enseñar.
Hay varias fórmulas que te permiten dejar de transformar el tiempo para transformarlo. Hoy me centraré sólo en una y que me servirá para abordar y atender el problema del alumno. En concreto, la fórmula sería la de aplicar o formar grupos de aprendizaje cooperativo. Sobre cómo formar grupos de aprendizaje cooperativo te remito al siguiente enlace.

  • El aprendizaje cooperativo como metodología para la transformación del tiempo.
Cuando llevas a cabo la metodología de los grupos de aprendizaje cooperativo, tienes la posibilidad de transformar el tiempo porque con una buena selección de lo que se denominan los grupos base, pues crear entornos en los que cada grupo pueda aprender no de ti, sino de los integrantes de su grupo. Y no sólo aprender, sino cooperar. En el momento en el que tus alumnos pueden aprender algo por sí mismos es cuando tú te liberas del tiempo para dedicarlo a tus alumnos y, cómo no, para dedicarle todo el tiempo que creas preciso al alumno que tiene el problema. Además, puedes abordar discretamente el problema sin salir del aula y sin pedir ayuda externa de otro docente. Mientras tus alumnos aprenden entre sí a través de las pautas que les has dado, tú puedes dejar de enseñar conceptos para trabajar las emociones, para abordar la resolución de conflictos, para abordar la escucha activa y tratar de resolver el problema del alumno.
Hazte ahora la siguiente pregunta
Docente, ¿cuántas veces enseñas algo en el aula que los propios alumnos podrían aprender entre ellos?

  • La escucha activa en el tiempo transformado. A modo de conclusión.
No quiero extenderme más porque este no quiere ser un artículo de llegada, sino de partida. Creo que has podido entender cuál es el valor, cuál es la finalidad del tiempo transformado. Un tiempo que más que un tiempo se convierte para ti y para el alumno y su problema en una opotunidad extraordinaria de trabajar las emociones, de practicar la escucha activa, de fomentar la escucha empática. Sí, la escucha empática. Una escucha que no es la escucha de las palabras, sino de los sentimientos.
La educación es tiempo, Santiago Moll
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