jueves, 16 de octubre de 2014

EL NOMBRE PROPIO

EL PRIMER ABECEDARIO DE LOS NIÑOS ESTA FORMADO POR LAS LETRAS QUE CONFORMAN SU NOMBRE.



Dentro de los textos enumerativos, el nombre propio es le primer texto que un niño desea reconocer -leer- y quiere escribir. También se interesa por el nombre de sus padres y hermanos, de sus compañeros y maestros, de sus mascotas, de sus juguetes y objetos preferidos, etc.
Posibilita que el niño tenga un recurso estable de escritura para interactuar libremente con ella.

Es un buen modelo de escritura porque representa un atributo que sólo puede representarse gráficamente a través de la escritura, siendo una parte muy importante de su identidad, lo que produce gran motivación para aprenader -carga afectiva-.

Es una fuente de información que luego irá generalizando a otras escrituras y ofrece un gran repertorio de letras convencionales, que después podrá comparar, diferenciar, clasificar, etc. 

Es un texto con auténtico significado para le niño: lo designa, marca su terriotrio y propiedad, lo identifica, etc.

El objetivo principal de trabajar el nombre propio es iniciar al niño en el aprendizaje de la lectura y la escritura, pero a través de palabras significativas para él.

Actividades Para Trabajar con El Nombre Propio

Estas actividades se iniciarán cuando se observe que el alumno es maduro, algo que suele ocurrir en torno al nivel de 4 años, aunque previamente se haya jugado con los nombres y se hagan las actividades de las rutinas diarias en que siempre se pasa lista, etc. Más, las siguientes actividades están diseñadas para que los niños aprendan bien su nombre.
  • Cada niño se presenta y dice su nombre y apellido.
  • Para ayudar a nuestra memoria, montamos los nombres con letras imantadas, pues les facilitará la manipulación.
  • Otras posibilidades es que la maestra presente carteles con los nombres de cada uno. Los invitará a descubrir cuál les pertenece.
  • Pegar la foto del niño en su cartel, es una ayuda visual que a muchos niños les viene muy bien.
  • Pegar un dibujo en el reverso del cartel.
  • Invitar a los niños a modelar los nombres con tiras de distintos materiales manipulables, siendo la plastilina uno excelente para este fin.
  • De acuerdo a la edad de los niños o a las características del grupo, se les puede dar un cartón con el nombre escrito (siempre con mayúscula), para que coloque las tiritas de masa sobre las letras.
  • Recorremos las distintas mesas para poder ver los nombres de los demás compañeros.
  • Miramos y comparamos los nombres: Cuál es más largo, cuál es más corto, agrupamos los que empiezan igual, agrupamos los que terminan igual, agrupamos los que tienen la misma cantidad de letras.
  • Buscamos y preparamos una cajita donde colocaremos los carteles con los nombres para tenerlos siempre a mano y poderlos manipular de forma natural cuando jueguen libremente, o de forma dirigida.
  • Con o sin ayuda del cartel -cada uno mostrará distinta madurez o interés- formamos el nombre con sellos de letras.
  • Con letras grandes recortadas, montamos y pegamos el nombre en una hoja.
  • Presentar un cartel con el nombre escrito y dividido con líneas para recortar y formar un rompecabezas. Los cortes pueden ser:
    • 1 corte recto en forma horizontal
    • 1 corte recto en forma vertical.
    • algunos cortes separando sílabas.
    • 1 corte sinuoso
    • 1 corte recto irregular.
    • Invitar a los niños a intentar escribir su nombre "como puedan", se deberá respetar el nivel y la manifestación de cada uno. El docente va a poder apreciar diferentes situaciones, y siempre deberá animar al niño a intentarlo, animándolo y aplaudiendo su esfuerzo. Siempre se le dice que está bien, pues es su expresión gráfica, y le cuesta trabajo ejecutarla, ya que implica varias habilidades: madurez grafomotriz, atención, memoria, etc.
    • Algunos niños lograrán unos pocos grafismos
    • otros ya conocen algunas letras y las combinan con grafismos.
    • Otros pondrán de manifiesto su desconocimiento absoluto de la escritura.
    • Otros realizarán un pequeño dibujo, que representa su propio nombre.
  • Otra posibilidad es invitarlos a escribir su cartel identificatorio para el juego de asistencia. Los carteles se irán cambiando a medida que pasen los días y los niños vayan adquiriendo un nivel de conceptualización mayor.
  • También es muy divertido jugar con ellos a las rimas, creándolas con sus propios nombres, pues es mucho más atractivo y motivador para ellos.
  • Otra actividad lúdica es el memory pero con sus propios nombres.

  • También podemos jugar a introducir cada nombre en el sobre que le corresponde, según la letra inicial.

  • Todas las actividades que se nos ocurran a partir de estas propuestas servirán para ayudar al niño a madurar en el reconocimiento y escritura de su nombre.
  • Y no olvidemos que, a la par que la ruta visual, hay que trabajar y tener muy en cuenta la ruta fonológica, para lo cual utilizaremos tarjetas en las que aparecen las posiciones articulatorias de los distintos sonidos de su nombre, las cuales serán un excelente apoyo, siempre que usemos un espejo para que tomen conciencia de las distintos puntos de articulación. 




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